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Cuestionan cobertura periodística de terremoto en Chile

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SANTIAGO DE CHILE - “¿Cómo se siente?” Esta simple pregunta formulada por decenas de periodistas a las víctimas del terremoto que afectó la zona centro y sur de Chile el 27 de febrero pasado, uno de los más grandes de la historia contemporánea, fue cuestionada por el Consejo de Etica de los Medios de Comunicación de Chile en un informe publicado recientemente que analizó la cobertura periodística de la catástrofe. Imágenes sin editar, la reiteración de fotografías y tomas de alto impacto, periodistas protagonistas de las noticias, el uso excesivo de la emocionalidad por sobre la racionalidad y personificar el drama en un “actor símbolo”, fueron otros de los reparos que el organismo dependiente de la Federación de Medios de Comunicación Social de Chile realizó al trabajo periodístico.

El informe de cuatro páginas propone entre sus conclusiones que cada medio de comunicación elabore un protocolo sobre cómo cubrir una catástrofe, un mayor control sobre el uso de material captado por el llamado “periodismo ciudadano” e insta a las escuelas de Periodismo de las universidades chilenas a enseñar a sus alumnos cómo actuar en un escenario de tragedia como el del terremoto 8,8 grados en la Escala de Richter.

“¿CÓMO ESTÁ?”

La pregunta “¿cómo se siente?” formulada después de un incendio, accidente o muerte siempre es polémica. Algunos periodistas la usan para contextualizar la noticia, para agregarle el “factor humano”, mientras que otros prefieren la descripción. También divide a lectores, auditores y televidente. “Este Consejo de Ética debe expresar su absoluto rechazo a ciertas prácticas, reiteradas en la televisión, que constituyen un verdadero encarnizamiento con los afectados, a quienes se los lleva a paroxismos de emotividad mediante preguntas inconducentes y carentes de todo propósito informativo”, dice el documento.

Y agrega que la pregunta en cuestión “sólo lleva a obtener un primer plano de una mujer o de un hombre llorando e incapaz de responder, lo que es, en rigor, una ofensa a la dignidad de las personas”.

“ZAFRADA”

En medio de las decenas de reportajes que cubrieron el terremoto, uno llamó la atención de medio Chile. El portal web de La Tercera (www.latercera.cl) emitió un video donde un niño de 8 años relataba en cámara los daños en su localidad. Y el menor, en su ingenua narración, comentó que todavía no les habían llegado “zafradas”, en alusión a las frazadas de abrigo.

Tanta gracias y ternura causó su error, que su video fue difundido en Youtube, Facebook y blogs. El pequeño Víctor fue bautizado como el “Zafrada” y durante semanas fue protagonistas de reportajes, salió en los matinales de televisión, le regalaron computadores, una casa, un bote y hasta un caballo. Carabineros debió resguardar su escuela porque los turistas lo buscaban para sacarse fotos. Hasta el Presidente Sebastián Piñera lo invitó a un acto oficial y le llamó “el Zafrada”. A las semanas, eso sí, el menor comenzó a mostrarse esquivo a las cámaras y micrófonos y pidió ser dejado tranquilo.

“Los medios deben evitar la personalización del drama mediante la construcción de actores símbolos. Esto sólo contribuye a banalizar una tragedia, además de que se corre el riesgo de producir perturbaciones en la persona escogida como símbolo, riesgo que se agrava cuando ella es un menor de edad”, dice el informe sobre este caso.

PROTAGONISTAS

En su análisis, el Consejo de Etica de los Medios de Comunicación de Chile también cuestiona a los periodistas-protagonistas de las noticias. “El periodista debe evitar con particular cuidado su propio protagonismo, conducta en la que puede caer al poner énfasis en las dificultades de su trabajo, en las precarias condiciones en que lo realiza, en los contratiempos sufridos y en la actitud del público hacia él”.

Y además se recomienda a los editores no mostrar cadáveres, evitar el vouyerimo, sensacionalismo y dramatismo, además de emitir imágenes sin editar, pese a la urgencia de la información o el golpe noticioso. A todo esto se agrega privilegiar las fuentes oficiales por sobre las particulares, investigar, poner en contexto y desechar informaciones que generen alarma en la población o expectativas falsas. “Este Consejo debe reprobar, por consiguiente, la práctica periodística advertida en este terremoto de sugerir, para una región que se vio libre de esa catástrofe, la eventual ocurrencia futura de alguna de magnitud similar a la realmente experimentada en otras zonas. Dicha mala práctica sólo crea alarma en un público especialmente sensible, y estimula comportamientos colectivos irracionales”.

La pregunta es evidente y obvia: ¿Cómo trabajar entonces en condiciones de catástrofe? El consejo no da la respuesta en su informe, pero recomienda elaborar “protocolos sobre los procedimientos que se deben seguir para cubrir catástrofes, con especificación de criterios, estrategias, material y personal”.

También estimó indispensable establecer políticas sobre el uso de los “videos ciudadanos”, el twitter de periodistas o los blogs como fuentes de información y sugiere a las escuelas de Periodismo enseñar a los estudiantes “qué es lo que corresponde registrar en casos de crisis”.

El debate está abierto.

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