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Transformación Es Más Que Un Cambio

MEXICO

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La corrupción no se combate con armas, pistolas, policías y fiscalías. ¿Entonces con qué?

Esta y otras preguntas han estado en la mente de millones de mexicanos que todo lo que ven a diario son reportes de actos de corrupción. Personas que en un tiempo fueron encumbradas, que ocuparon lugares de honor o preponderantes y ahora se encuentran “a salto de mata”. ¿Cuándo va a terminar esta historia?

La corrupción es producto directo de injusticias que se comenten a toda hora y en todas partes. No solo en el mundo de la política suceden. En las empresas. En el deporte. En la academia. En las iglesias, en los medios de comunicación. Entre los profesionales. En el comercio. En la Familia. La corrupción está en todas partes y produce la pobreza que conocemos. Es causa directa de que miles opten por entrar al narcotráfico. Vendan y compren productos “piratas”. Genera indiferencia, falta de confianza en los liderazgos, burocracia y otros males sociales de los que y estamos hartos.

De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico) y el Banco Mundial (BM), coinciden en que la corrupción en México equivale al 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que suma unos 347 mil millones de pesos al año. Ese monto podría utilizarse para proyectos infraestructura, combate a la pobreza u otros aspectos que el Gobierno federal frenó este año o tiene pendientes por los recortes presupuestales. Con 347 mil millones de pesos habría la posibilidad de generar hasta seis trenes con infraestructura como el que se frenó en noviembre de 2014.

La corrupción ha detenido el progreso del país, pero ha acelerado el progreso de unas cuantas personas. Las que ostentan la riqueza de México. De acuerdo a la OCDE, el 10% de los mexicanos captura el 40% de la riqueza y el 10% más pobre, captura solo el 1.4%, generando una desigualdad que se nota a cada paso que uno da en el país.

Debido al proyecto que manejo y dirijo en México que se llama Avanza Sin Tranza, viajo por todo el país y veo lo que le estoy narrando. No son historias que leí en algún portal o revista. Lo veo en Tamaulipas, en Morelos, en Tlaxcala, en Morelia, Baja California, Coahuila, en la Ciudad de México, en Yucatán, todas las calles de todas las ciudades tienen igual de “baches” que las de Ciudad Juárez.

En todas las ciudades en el hospital del IMSS no hay medicina suficiente. Camas para los enfermos. Los ancianos se quejan de pensiones de miseria. Las escuelas públicas están en condiciones deplorables. La educación es una vergüenza a tal grado que de los países del OCDE, México es el último lugar en aprovechamiento. ¿Por qué? Por la maldita corrupción que vivimos. De la que somos víctimas. De la que algunas cuantas personas se valen para amasar sus fortunas lesionando a millones de mexicanos.

La corrupción nos cuesta a cada uno de nosotros, 14 mil pesos al año. En México, de acuerdo a IMCO, INEGI y otras organizaciones que miden la corrupción, se cometen 200 millones de actos corruptos al año, lo que equivale a 9% del PIB nacional.  [Dato la organización mientrastantoenmexico.mx.]

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