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Trágico accidente reveló pugna de Twitter y medios

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NO DEBE DE HABER sala de redacción en el mundo, de prensa escrita, televisión, radio u online donde el debate no se haya producido. ¿Hasta qué punto es publicable lo que aparece en Twitter?

El fenómeno de las redes sociales está desafiando a los medios masivos. En Chile, el viernes 2 de septiembre se produjo un trágico accidente en el archipiélago de Juan Fernández, a 650 kilómetros de la costa y célebre por la isla Robinson Crusoe que Daniel Defoe inmortalizó en su libro del mismo nombre. Felipe Camiroaga

21 personas desaparecieron, entre ellos el más famoso animador de la televisión chilena, Felipe Camiroaga, junto a un equipo de cuatro periodistas y camarógrafos; un empresario, Felipe Cubillos, que dirigía una fundación cuyo objetivo es la reconstrucción de sitios alejados tras el terremoto del 27 de febrero de 2010; funcionarios del ministerio de Cultura y personal de la Fuerza Aérea de Chile. Y en Twitter y Facebook se produjo una ola incontrolable de información que los medios no pudieron o no supieron manejar bien.

En pocos minutos ya se hablaba en las redes de tres muertos, se especulaba sobre la lista de pasajeros y se daban incluso razones del accidente. Y los medios fueron publicando estos datos. Twitter y Facebook, por tanto, se transformaron primero en competencia directa para los medios masivos, y segundo en fuente de información para los medios masivos, incapaces de ir al ritmo de las redes sociales y sin la previsión de chequear los datos.

Un diario de circulación nacional y un portal web (este último de la empresa donde yo trabajo), incluso, dieron por muertos a los 21 pasajeros sin que hubiera una declaración oficial.

La presión de Twitter, especialmente, era feroz. Todo, potenciado por la importancia de las víctimas, especialmente el rostro de televisión.

El diario y el sitio web fueron inmediatamente objeto de ácidas críticas y el hashtag #lunypublimetro (los nombres de ambos medios) se transformó en trending topic nacional. El "trolleo" (acoso cibernético) se hizo febril y ambos medios tuvieron que salir a ofrecer disculpas.

El fenómeno es tan nuevo que todavía hay reglas que crear. Pero una de las más antiguas no ha perdido vigencia: los rumores no se publican, si investigan. Y por no tener reglas, lo que sale en Twitter es eso, un rumor. El peligro es sucumbir al vértigo que requieren los medios masivos online, y no usar las herramientas que el periodismo exige, que es chequear fuentes y datos.

Por eso es que ante la embestida de las redes sociales y su "periodismo" analfabeto, que da por hecho cosas que no son, o dichos que nunca fueron emitidos, siempre prevalecerán los medios tradicionales. No hay que dar el brazo a torcer, hay que seguir haciendo periodismo serio, donde cada dato que se publica es un dato verídico y no replicado con Twitter como fuente.

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