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La religión en la prensa

Sudamérica | La religión y la prensa

“Cuando los periodistas no ven o no tienen en cuenta cómo influye la religión en la vida de la gente, en sus valores y decisiones, muchas veces pierden de vista un aspecto importante en la vida pública.”

Con esa premisa, The Media Project es un proyecto que prepara a periodistas de medios de información general, no confesionales, para cubrir la religión como un elemento esencial de la vida pública en distintos rincones del mundo.

En una corta visita a Buenos Aires, explicó este proyecto el doctor Arne Fjeldstad, pastor luterano noruego, con más de 30 años de trabajo como periodista profesional en diarios de su país.

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En un restaurante porteño, el visitante compartió un almuerzo con este redactor, junto con David Köhler (de la publicación on line Pulso Cristiano), Marcelo Figueroa (que fue director durante casi 25 años de la Sociedad Bíblica Argentina, evangélico, conductor de un programa en canal 21 en el que dialogan el cardenal Jorge Bergoglio y el rabino Abraham Skorka) y Reynaldo Aragón (excorresponsal de la cadena CNN en Lima y coordinador del The Media Project en América latina).

Fjeldstad conoce bien el ambiente de las redacciones de los grandes diarios: durante muchos años ejerció funciones de responsabilidad en el diario noruego de mayor circulación, Aftenposten, de Oslo, fundado en 1860, que tiene casi 250.000 ejemplares en su edición matutina y más de 110.000 en la vespertina.

En 1997 hizo su tesis doctoral sobre iglesias virtuales en Internet en el seminario teológico Fuller en Pasadena, Estados Unidos. Fue también profesor a tiempo parcial enseñando periodismo y publicó una revista en el Medio Oriente y el Norte de África, región en la que vivió muchos años.

Con una sede en Washington y una sucursal en Noruega, The Media Project organiza congresos internacionales (en Hong Kong, Londres, Barcelona, Estambul, México), seminarios regionales y noticieros electrónicos con temas como la fe y la libertad de prensa, la distinción entre hechos y rumores, la cobertura de cuestiones religiosas y el empleo de  una terminología adecuada al tema.

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En el almuerzo, Fjeldstad trajo a colación una frase de Michael Gerson, periodista del diario Washington Post: “Un periodismo que ignora o desestima el papel de la religión en nuestra vida común se pierde las más grandes historias de nuestro tiempo”.

En 2008, The Media Project publicó un libro en la Universidad de Oxford titulado “Punto ciego: por qué los periodistas no captan la religión”, analizando noticias importantes que fueron mal interpretadas al dejar de lado el papel de la religión en esos hechos.

En un artículo publicado en 2011, Gerson citó un ejemplo entre muchos: ocurrió cuando, en una campaña electoral en el año 2000, el entonces gobernador de Texas George W. Bush dijo que deberíamos quitar la viga de nuestro ojo antes de prestar atención a la paja en el ojo ajeno. The New York Times lo calificó como una gaffe y lo interpretó como una variante de otro dicho popular norteamericano que supuestamente hubiera querido decir ese político. Ni el reportero  –un equilibrado periodista-  ni los editores reconocieron la referencia bíblica. Y no era una oscura referencia bíblica sino una frase muy conocida y repetida, dicha por Jesús en el Sermón de la Montaña.

Fjeldstad deslizó: entre 20 o 30 preguntas que se le hacen a un candidato político ¿por qué no preguntar algo sobre su fe, su religión, sus valores? Dice que él personalmente, al igual que una colega del Paraguay, preguntaron sobre valores y fe a una variedad de gente que han entrevistado y bastantes de ellos se mostraban un poco sorprendidos. “Nunca nadie me preguntó eso”, comentó un entrevistado.

Sin embargo, observó que últimamente en Europa, y particularmente en Noruega, unos cuantos políticos han empezado a incluir comentarios sobre valores y fe en entrevistas largas, particularmente cuando pasan los 50 años. Al menos eso ha observado él en algunas entrevistas que presentaban declaraciones clave de políticos noruegos. No sabe si eso fue preguntado por el periodista o fue mencionado directamente por el entrevistado. Sea como sea, para Fjelstad el fenómeno interesante es que el tema está siendo incluido.

Aunque muchas veces se advierte reticencia. Citó un caso de Tony Blair, el ex primer ministro británico, que en su momento reveló su conversión al catolicismo, religión que ya profesaba su esposa. Pero sus principales asesores intervinieron sistemáticamente para prevenir que él comentara su fe en público. La prohibición era tan rígida que Alastair Campbell, director de estrategia y comunicaciones de Blair, intervino en una entrevista para evitar que el entonces primer ministro contestara una pregunta sobre el cristianismo.

“No nos ocupamos de Dios”, interrumpió Campbell. “Lo siento. No nos ocupamos de Dios”. Así reaccionó ante una pregunta a Blair del periodista David Margolick para la revista Vanity Fair, de Estados Unidos, en 2003. Por ese entonces, trascendió que los asesores previnieron a Blair que no terminara sus mensajes a la nación con la frase “Dios los bendiga”, según recogió el editor político del diario The Telegraph, de Londres, Colin Brown, en una nota del 4 de mayo de 2003.

Según Fjeldstad, el empeño de The Media Project va más allá de que periodistas cristianos aporten su conocimiento para un entendimiento más profundo de estos temas religiosos en la gran prensa. Hay periodistas que no siendo creyentes practicantes advierten la necesidad de cubrir baches en su formación al encarar cuestiones con un trasfondo religioso: “Es nuestro trabajo cubrir la religión y tenemos que hacerlo mejor”, reconocen.

El advierte ese ejemplo de extremada transparencia, de honestidad en la información, en la misma Biblia. “¿Qué religión, qué corriente de pensamiento pone a sus líderes, a sus santos, en evidencia, como la Biblia revela las debilidades y fortalezas de los hombres de Dios?”. Así revela un “affaire” extramatrimonial del rey David, que hace matar, enviándolo a la primera línea de batalla, al esposo de la mujer de la que concibió un hijo. O cuenta cómo Pedro negó tres veces a su Maestro, Jesucristo, para no quedar mal ante sus perseguidores. O no tiene empacho en mostrar que Moisés era tartamudo. O da cuenta, por boca del profeta Amós, de las trampas en las balanzas.

“Nosotros debemos ser transparentes, honestos, como la Biblia es”, señaló el visitante.

Y estimó que los periodistas no deben limitarse a entrevistar sólo a los líderes religiosos, a las autoridades. Pueden encontrar personas que viven su fe entre maestros, médicos, operarios, personas que pueden aportar testimonios que interesen al gran público.

No se puede obviar que en África y Asia, en una encuesta sobre religión, a la pregunta: “¿Usted reza?”, entre el 85 y el 90% respondió que sí.

Participan en esta entidad privada internacional unos 500 periodistas, editores, profesores de periodismo, hombres y mujeres, de distintos países.

Esta red fomenta un enfoque intelectualmente honesto de temas relacionados con la religión, la ética y los valores, para enriquecer la cobertura de la religión, independientemente de la fe personal que tenga el reportero.

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