
La cámara oculta
Read in English
Tres semanas después de que Chile descendiera 47 puestos en el ranking mundial de libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras, el medio periodístico chileno fue sacudido por la polémica que generó la decisión del CEO de Canal 13 de no emitir la segunda parte de un reportaje en la edición central de su noticiario.
Pero vamos por parte. Canal 13 era hace 10 años el canal más importante del país. Su dueño era la Pontificia Universidad Católica de Chile y su línea editorial era claramente conservadora, absolutamente ligada a la iglesia católica.
El canal perdió su situación de privilegio y la Universidad Católica terminó vendiéndolo a uno de los empresarios más ricos del país, Andrónico Luksic, en poco más de 60 millones de dólares. Esto pasó hace dos años y todavía el canal comenzó a repuntar en rating, pero sin lograr que su área de prensa compita contra los demás.
Fue así como el canal, con el dinero de su nuevo dueño, prácticamente trajo a todos los jefes de TVN, la estación pública que lideraba las audiencias de noticias. Pero el experimento no alcanzó a durar un año y el jefe, Jorge Cabezas, fue despedido.
Entonces, se anunció que venía una nueva etapa, con independencia informartiva y regresó al canal un ex rostro que estuvo un par de años en CNN Chile, Ramón Ulloa. Además, el principal programa de reportajes del Canal 13, llamado "Contacto", fue absorbido por el noticiario llamado "Teletrece", donde presentaría dos veces a la semana un reportaje.
En su primera semana al aire, Teletrece emitió un reportaje de "Contacto" sobre la discriminación en Chile. Usando una cámara oculta, una mujer vestida como empleada doméstica (en Chile se les dice popularmente "nanas") fue a cada uno de los 10 más exclusivos colegios de Santiago a pedir matrícula para sus hijos. Ni siquiera le dejaron cruzar el umbral de la puerta en ninguno y fue maltratada. También dos actrices fueron como patrona y empleada a un supermercado, donde la primera trataba muy mal a la segunda, y la cámara registraba las reacciones del público.
Al término de la primera parte del reportaje, el periodista Emilio Sutherland mostró un anticipo de lo que se emitiría al día siguiente. La misma nana en situaciones de calle como pedir un taxi. Esta segunda parte no se emitió porque René Cortázar, el CEO del Canal 13, ordenó que no se hiciera. Lo único que se presentó al día siguiente fueron los descargos de los colegios aludidos el día anterior.
Ese mismo día renunció el jefe de prensa y la editora de reportajes de Teletrece, y además todo el departamento de prensa de la estación firmó una carta enviada al directorio de Canal 13 calificando la medida como censura y que atentaba contra la independencia de los servicios informativos.
Obviamente todo este tema ha generado una gran polémica, especialmente en las páginas de opinión de los medios y además en redes sociales. Este link es un buen ejemplo de ello: http://bit.ly/KmxCyi.
Básicamente, las líneas de debate han sido dos:
1. El poder de los poderosos, valga la redundancia.
2. El uso de la cámara oculta como herramienta periodística.

Comments
Add a Comment