South America: Home | Religion

Indignación en Chile por obispo que justificó violación a niña de 13 años

[Read in English.]

Esta semana se conoció en Chile el resultado de una encuesta que reveló que el 41,6% de los adolescentes considera que un sacerdote católico es un peligro.

El estudio lo hizo la Fundación Para la Confianza, ONG creada por José Andrés Murillo, uno de los cuatro profesionales que el año pasado acusaron a una destacado sacerdote de haber abusado de ellos cuando eran jóvenes y miembros de su parroquia. Nos referimos a Fernando Karadima, quien fue protegido por la jerarquía católica y que sin embargo fue hallado culpable por el Vaticano en un rápido juicio que los obispos chilenos nunca quisieron iniciar.

Es revelador lo que opinan los jóvenes y grafica el estado de situación de una iglesia que, al igual que en muchas partes del mundo, actuó de cómplice de millones de abusos.

Los resultados de la encuesta se conocieron en la víspera de que se iniciara el juicio contra Francisco Valenzuela, ex párroco de Putaendo, localidad rural ubicada a 100 kilómetros de Santiago. Valenzuela está siendo procesado por la denuncia de dos que lo acusan de haberlas abusado y violado desde 2003, cuando tenían 11 y 13 años, mientras eran acólitas de la iglesia que dirigía el ex sacerdote. Y ya es ex, porque fue separado de su cargo.

El caso tuvo cobertura esta semana porque tuvo que declarar en el juicio el obispo de Temuco (ciudad ubicada 800 kilómetros al sur de Santiago), Manuel Camilo Vial. Fue citado porque era obispo de San Felipe en los 90, diócesis bajo cuya jurisdicción está Putaendo. En 1990, Valenzuela había sido acusado de violar y dejar embarazada a una niña de 13 años. Vial indicó al juez que tras conocer lo que había pasado se entrevistó con Valenzuela y lo trasladó a otra parroquia en el sur de Chile para que su “tratamiento y cuidado”, sin informar a las autoridades. Al cabo de un par de años, Valenzuela volvió como párroco a la misma ciudad de Putaendo.

Hay dos elementos que llamaron la atención a la prensa en la declaración judicial del obispo. La primera, al ser consultado por qué no había denunciado la violación, dijo que “En esa época no había claridad. Son los padres, me parece, los que tenían que denunciarlo a la justicia. No tenía conocimiento que tenía que denunciarlo”.

En la legislación chilena, los ciudadanos tienen la obligación legal de denunciar un delito del que son testigos, de lo contrario pueden ser procesados como “encubridores”. Por tanto, el obispo no puede argumentar que no sabía que tenía que denunciar un ilícito, más aún de la gravedad del cometido.

Customize This