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Iglesia Católica interviene en crisis educacional chilena

Chile | Religión y el Estado

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CIENTOS DE MILES de estudiantes chilenos, universitarios, secundarios y básicos, permanecen hace dos meses sin clases producto de un movimiento social que exige mejor calidad de la enseñanza y gratuidad de la educación pública (que entrega el estado).

La exigencia estudiantil ha movilizado hasta dos veces por semana a cientos de miles no sólo de estudiantes, sino que también de padres, profesores e incluso abuelos que ven en estas manifestaciones una opción para que Chile salga del subdesarrollo en material educacional.

El sistema chileno de educación es diverso. La enseñanza escolar (primaria y secundaria) tiene un componente público (financiada por el estado y gratuita), mixta (el estado pone una parte y los padres otra) y particular (ciento por ciento pagada por la familia del estudiante). Y la universitaria, por ley, no tiene fines de lucro.

Sin embargo, hay fuertes críticas a que el Estado aporte a negocios particulares, en caso de la mixta, y también a que muchas universidades privadas han vulnerado la ley por la vía de crear inmobiliarias que le arriendan sus edificios al establecimiento de educación superior, con lo que ganan dinero. Por eso, la principal bandera de lucha de quienes reclaman es el fin del lucro en educación.

A este esquema se agregan los pobres resultados de los estudiantes chilenos en prueba como la Pisa, y a que mediciones internas demuestren que más de la mitad de los profesionales egresados de las universidades ni siquiera entienden lo que leen.

Ninguna universidad chilena, por ejemplo, está siquiera entre las 200 mejores del mundo. Por si fuera poco, Chile tiene una de las educaciones más caras entre los países de la OCDE. En este país ninguna universidad es gratis, como ocurre en la mayoría de los países de la región.

El ambiente está enrarecido en Chile, porque ni los estudiantes ni el Gobierno han cedido en sus intransigentes posiciones, y cada marcha termina en violentos incidentes lo que ha generado también fuertes protestas de la oposición al gobierno de Sebastián Piñera por la fuerte represión.

En este contexto, la Iglesia Católica salió a hacer un llamado a la reflexión y al diálogo. “El país no puede avanzar bajo presiones ni represión, tampoco bajo amenazas ni provocaciones. En esta hora de decisiones, la instalación del diálogo es la clave para valorizar con objetividad demandas y propuestas, recuperar las confianzas, acercar posiciones, consensuar acuerdos, sabiendo como en toda negociación, que ello siempre implicará a las partes ceder en algunas de sus posturas”, sostuvo en una declaración el Comité Permanente del Episcopado.

Los obispos aseguraron que la protesta estudiantil y otras movilizaciones sociales son la expresión de un creciente malestar social a nivel global que, entre otros factores, se explica por “modelos estructurales basados más en la codicia y la ganancia ilimitada, que en el servicio al desarrollo integral de las mayorías”.

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