
Controversia desata Marcha Pro Familia
El 25 de junio recién pasado se realizó en Santiago de Chile una gran marcha por la igualdad, organizada por Movilh (Movimiento de Liberación Homosexual) e Igualdad, una organización no gubernamental que promueve el matrimonio gay.
Alrededor de 100 mil personas marcharon por el centro de Santiago, en una manifestación que fue profusamente cubierta por los medios de comunicación.
De hecho, uno de sus principales rostros, Pablo Simonetti, escritor gay, fue entrevistado por diarios y televisión dando una larga explicación sobre la convocatoria.
Por esos días los principales promotores de la manifestación pidieron tolerancia, hablaron de la igualdad de derechos y hubo avisos en diarios, radios y televisión convocando a participar en ella. Llegaron no sólo homosexuales, sino políticos, familias enteras, rostros de televisión.
Este sábado 30 se realiza otra marcha en el mismo lugar y a la misma hora, pero con un objetivo distinto. Bajo el alero de Transforma Chile, se juntaron entidades cristianas (católicas y evangélicas) y grupos conservadores para una gran Marcha Pro-Familia. Y la reacción de los medios ha sido muy distinta.
Esta vez el espacio no ha sido para quienes promueven esta marcha, sino para los que la atacan. Los mismos grupos que pedían tolerancia e igualdad para la actividad anterior, han salido a atacar a los que promueven la realización de la segunda. El caso más emblemático ha sido el de un locutor de un matinal de televisión, Patricio Frez (arriba en foto), también es pastor evangélico, quien en un video promovió la marcha y "el matrimonio entre un hombre y una mujer".
Frez no habla del matrimonio gay, pero inmediatamente ha sido calificado de homofóbico y las redes sociales se han llenado de insultos. Incluso el hashtag #patofrez llegó a ser trending topic en Twitter.
En un mundo secularizado y relativista, es políticamente incorrecto decir que lo normal es la heterosexualidad y que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer. Y los medios expresan esa misma visión para no ser tildados de homofóbicos. Los grupos gay han logrado imponer el criterio de que cualquiera que no piensa como ellos es homofóbico. Punto para ellos.
El periodista cristiano tiene la obligación, no sólo por su creencia, sino por ética periodística, de dar la misma cabida a ambas visiones. En el ejercicio periodístico uno no puede imponer su propia creencia, pero sí puede equilibrar una cobertura dando espacio a una visión que muchas veces es descartada por los medios para evitar críticas.
Pedir equilibrio informativo puede ser un peligro en la sala de redacción, cuando una mayoría está por principios que atentan contra la fe cristiana. Pero es necesario hacerlo. Se debe hacer.

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