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Chile comienza la reconstrucción

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Santiago de Chile -- Ningún chileno duda que la cifra de muertos del terremoto que azotó nuestro territorio la madrugada del 27 de febrero seguirá subiendo. Oficialmente son 711, pero son miles los desaparecidos y también cientas las pequeñas localidades costeras que fueron arrasadas por el tsunami.

Es un país sísmico. De los 10 más grandes terremotos de la humanidad, desde que se tiene registro, tres han ocurrido en esta tierra, incluyendo este último. El más grande de todos fue en la misma zona, en 1960, y cambió la geografía del sur por el ingreso del mar y los cerros que se cayeron.

Mientras la televisión sigue mostrando las inagotables historias dramáticas de los que lo perdieron todo, u otras de sobrevivientes de milagro, el Gobierno intenta organizar la reconstrucción del país. Se les anticiparon las iglesias.

La Iglesia Católica tiene montada en Chile una empresa llamada Hogar de Cristo, que es una amplia red de construcción de casas de emergencia, hogares de desvalidos, hogares de niños y hasta funerarias. En los supermercados tiene el monopolio de los vueltos, aquellas monedas que nadie se quiere llevar y que sumando y sumando le generan ingresos millonarios.A través del Hogar de Cristo se está canalizando gran parte de la ayuda.

Otra vía es una organización creada hace 15 años por un grupo de jóvenes universitarios. Se llama "Un techo para Chile" y su objetivo es terminar con los llamados campamentos, que son casas de cartón o restos de madera que se levantan en cualquier sitio sin dueño. Ellos ya están trabajando con voluntarios en la zona de la catástrofe.
Los evangélicos no se quedan atrás. Este martes 3 de marzo hay una reunión de la Mesa Ampliada, organismo que agrupa a la mayoría de las denominaciones evangélicas, incluyendo bautistas, metodistas, luteranos y anglicanos, y que busca evitar la duplicación de esfuerzos. Cada denominación, además moviliza sus propios recursos y estructuras para ayudar a los suyos.

A esto hay que sumar a ONG's como World Vision, y otras.
La Unión Europea, Estados Unidos y todos los países de la región ya han comprometido su ayuda. Lo complejo es cómo canalizarlo. El 11 de marzo cambiaban las autoridades en el país con la asunción al mando del nuevo presidente, el derechista Sebastián Piñera, por lo que muchos funcionarios ya tenían sus cosas guardadas en cajas para irse a casa. Piñera pidió a algunos intendentes (especies de gobernadores) que se queden un tiempo más para hacer más eficiente el trabajo.

Tarea titánica. Aunque no hay aún catastros reales, se estima que la reconstrucción costará más de 30 mil millones de dólares. Igual, gran parte del país funciona sin problemas. El sur es el más afectado, pero Santiago y el norte del país prácticamente no tienen problemas. Las carreteras están funcionando, lento, pero se puede circular. Las comunicaciones son complejas, pero se puede comunicar.

Una vez más, Chile debe reconstruirse.

[Foto de usuario de Flickr "James Guppy"]

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